Tengo hambre.
Yo tenía un perro que solía correr tras un gato que era muy lento como la tortuga de Marita.
Marita era tan inteligente que sacó 20 en un examen de Ajinomoto y Sibarita.
Yo tenía un perro que era alérgico, cuidadoso y delicado, como una señorita.
Marita era tan acosadora que me vio escribiendo inmoralidades en Màncora, detrás de una totorita.
Tengo hambre ahora también.

Ni modo. Ni loco. Ni tu ni nadie. Ni siquiera.
Ni una (más) . Ni tanto.
Ni voz ni voto.
Ni el uno ni el otro. Ni un sol.
Ni fu ni fa.
Ni que ocho cuartos. Ni muerto. Ni así.
Ni chicha ni limonada.
Ni un pelo. Ni sube ni baja. Ni más ni menos.
Ni tanto. Ni se.

*El teniente agradecido.

No es que coloque cosas tristes. En verdad me encuentro contento, con las manos frías y el cuerpo en movimiento. Pero yo creo que la felicidad es solo de momentos. Corrígeme si miento. Ahora, ¿como es eso de que ya no podrás comentar? Si la motivación de la escritura se volvió el afán de que tú puedas replicar. No entiendo lo que esta pasando. Me sigo preguntando. Si Joaquín regresó, vamos a meterle un gancho, vamos a sacarle el ancho. Si, ya se. Parezco un maniático obsesivo por decimotercera vez. Pero créeme que es al revés. Al menos, de vez en cuando. Por cierto, “Prohibido Beijing” sigue esperando.

PD: Este no es el blog de la alegría, tiene cositas tristonas pero con mucha fantasía. Dale oportunidades, no te hará mal. También deberías revisar el historial.

Sol, libros volarán
aves caerán
sin condicional
infernal
y sintiendo el desamor
que vence decepción
lobos quieren derrumbar
la luna sobre el mar
decimal
Yo nací el último año de los ochentas. Mi mamá le puso a su vida un poco de pimienta. Sabes, ya me iba a dormir, es la una y cincuenta y cinco de la madrugada, pero no podía hacerlo si ello implicaba dejar de escribir, que no tengas nada que leer, mañana por la mañana, al levantarte de tu cama. Salto como rana. No se si tienes Internet en tu casa, si prefieres el algodón o la lana, no se si te gusta el pollo a la brasa, si tu má ya tiene canas. Pero me encanta que seas autentica y que no tengas una mascara, una carcasa insana. Pero no se tu edad, es más, hasta ahora he venido asumiendo que eres mujer, sin saber la verdad. ¿Qué pasa? Tú eres lo que pasa. Y no se mas nada. Hada. Si te dejas crecer el pelo, si crece hasta la cintura. Si te da soroche en la altura. Si te gusta la televisión, si crees en la reencarnación. Si sabes bailar, si sabes cantar. Si te gusta la comida picante, si te gustan los elefantes. Si fueras un gato, ¿cómo matarías el rato? Si a pesar de todo, siempre miras adelante. Ni, me gusta esa n, son las dos y diez a eme.

Tú me contestas, yo te contesto. Letras, palabras, señas y gestos. Eso es esto. Tu dibujas y yo escribo. Todo en un mismo archivo, hasta que todo se vuelva nocivo. Vamos a intentar esquivar el final, que por eso te prometo ser normal, un poco masivo. Apagar el lado animal, pagando el recibo como escuchando una balada sentimental. ¿Qué es esto? Vamos a revolucionar el Internet. Vamos a romper la net. Porque somos un caramelo de menta, más prendidos que el Sargento Pimienta. Sed. Listos para mover el totorete, para tomar pisco sour con sorbete. Si te busco es para volar en el cielo, para quemar el hielo y el filete, como Tony, Machín y Gonzalete. Lerolero, jojolete.

Estoy posteando todos los días, al menos eso me parece. Uso muchas palabras mías a ver si asi logro que interese. Dejé un par de centros en un comentario pasado. No se si fue correcto, podrías dudar, de eso no te he culpado. De todas maneras, creo que hay algo interesante en todo esto. De veras, creo que hemos escrito algo, pero aún falta el resto. De letras me valgo y las usas también, dibujas y publicas después. Me ha gustado mucho empezar así este mes. Me pone contento leer un comentario tuyo con frecuencia, me pone contento que te tomes el tiempo de contestar a alguna de mis incoherencias. Gracias por seguirme la corriente, nadie entiende porque al leer mi blog me pongo sonriente.
Quisiera que sepas lo lindo que es tu blog, lo atractivo de tus ilustraciones que dan aire limpio contra el smog. Quisiera que esto no acabe, con el paso de las estaciones. Si, entiendo que esto puede parecer una cuestión demasiado cercana para un blogger y su lectora, viceversa. Pero hace me más feliz contento el rato que paso pegado a mi computadora. Y a la inversa.
Mi nombre no es Joaquin, como viste por ahí y aunque el nombre es bonito, no es como para mí pero podría haber llamado así a mi ex-gatito. Ya me di cuenta que nadie tiene acceso a mi perfil, lastima, se pierden una web de lo mejor, No tiene fin en su color marfil. Pero igual, creo que la papelera del teniente tiene mucho sabor, es un blog un poco diferente. Pienso yo. Y me pone contento que tenga tu amable recepción.
Y nada, tranquilamente comeré mis lentejas mientras chequeo mi bandeja.